El problema no es el arbitro, es lo que usted espera de él.

Uno de los problemas más severos del automovilismo deportivo en México es que los aspectos de seguridad y normatividad se consideran en el mismo paquete, bajo los mismos responsables y bajo los mismos expertos, cuando en realidad deben atenderse de dos áreas distintas. 

En ambas áreas, que aunque deben estar comunicadas y trabajar en conjunto, se debe trabajar desde diferentes perspectivas pero con varios elementos en conjunto, uno de ellos, y tal vez el más importante, es entender que el deporte motor implica constantemente un riesgo sobre la vida de los participantes, eso merece la mayor atención y la más alta prioridad en consideración en ambos aspectos, el normativo y el de seguridad. Otro aspecto que se debe considerar es que el automovilismo deportivo, aunque se practique de manera no profesional, es un deporte que requiere de mucha inversión y soporte económico por parte, en la mayoría de los casos, de los participantes pero también de patrocinadores, marcas pequeñas y grandes que invierten no sólo su dinero sino que también ponen su imagen en esta actividad, lo cual puede ser más valioso, a ciertos niveles, que la inversión de patrocinio. Estos dos elementos son características particulares sobre las que se debe considerar al momento de ejercer en los aspectos de normatividad y seguridad, aunque cueste entenderlo, pero la vida y los recursos de muchos están en juego todo el tiempo. 

Asumo el riesgo de ser redundante pero insisto en señalar que la magnitud de estos temas es -literalmente- de vital importancia. Descansar estos aspectos en personas que ejercen el rol de autoridad como un pasatiempo o (eufemísticamente) como un cargo honorario implica el riesgo de evadir responsabilidades y no hacer las funciones correctamente. Una de las grandes luchas es hacer el deporte motor en México más seguro y equitativo, eso, desde mi perspectiva y considerando la complejidad cultural de los deportistas mexicanos, los factores sociales y psicológicos de los pilotos mexicanos y los intereses vertidos en ellos, sólo se puede lograr cuando se hace de manera profesional y de tiempo completo, con recursos para incentivar la investigación y desarrollo de criterios y tecnologías de seguridad acordes a la realidad y contexto socioeconomico de México. Pretender implantar reglas o criterios importados es estéril, se necesita desarrollar de manera seria un cuerpo normativo y de seguridad profesional en nuestro país, de otra manera estas situaciones, sus quejas y lamentaciones seguirán en aumento.

Pretender que una persona, que merece todo el respeto, pero que se ha enrolado en el papel de oficial porque alguien le dijo que de esa manera "vas a tener el mejor lugar para ver la Fórmula 1", es pretender que un aficionado que, de alguna manera (respetando totalmente su contexto social) no ha logrado involucrarse con el deporte motor de otra manera más que con este tipo de oportunidades, sea el perfil de quien juzga y protege. 

La seguridad y normatividad en el deporte motor mexicano se deben ejercer de manera profesional como dos aspectos diferentes del mismo deporte. Es como pretender que en el futbol soccer sea el mismo arbitro el que conduce el partido y el que poda el pasto, ah y que además es un aficionado que está ahí para ver de cerca a sus ídolos de la Selección ¿tiene sentido?

P.S. Aunque pueda parecer lo contrario esta nota es para hacer votos porque mis amigos y compañeros comisarios, directores de carrera y oficiales, sean reconocidos en todos los aspectos, sobre todo en el económico por su trabajo en consecuencia con sus responsabilidades y lo que se espera de ellos.

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El problema no es el arbitro - Nota sobre deporte motor

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Por: Victor Pineda

Fundador de Primer Movimiento, La Pareja Viajera y The Victor Pineda Company (VPC)