¿Cuándo aprendiste a rezar?

Muchos de nosotros -la mayoría- fuimos criados con un componente religioso importante. Nuestras madres, tíos, abuelas y otros parientes nos inclulcaron el ejercicio religioso casi por obligación y procedimiento.

¿Sirivó de algo? Tal vez. 


En esta ocasión quiero plantearte algunas ideas respecto a la Oración. No sobre religión, no hablaré de ninguna en particular. 

Cómo te lo he dicho en mis posts anteriores, si no estás en la disposición de leer esto, no lo leas, es más no me sigas ni sigas a Hombre Integral, simplemente no es para ti, da "unfollow" o deja de seguir la página, no pasa nada :-)

En mi post del lunes te platiqué un poco sobre la meditación y como es una práctica que vale la pena intentar. Ahora quiero platicarte de como la oración es una especie de meditación, es un ejercicio que recomiendo. 

La oración es un camino hacia nuestra tranquilidad espiritual.  Es una manera de conectarnos con LA fuerza superior que hace que el mundo siga en movimiento y con LA fuerza interior que vive en cada uno de nosotros, que de hecho es la misma fuerza. 

La oración es algo que puedes practicar adicionalmente a meditar pero que incluso puede ser una especie de meditación y aunque no es lo mismo el resultado de tranquilidad mental y espiritual es muy similar. 


¿Cómo hacer una buena oración?


Eso depende de tus creencias religiosas, de tu formación, pero sobre todo de tu fe. Tal vez tengas ciertas normas que seguir o pasos específicos para hacerlo. Esto también ayuda, da orden y estructura. En mi caso en los últimos meses he encontrado una pequeña fórmula que te comparto con gusto. 


Agradecer + Recibir + Desear
 

Cada mañana en los meses recientes he procurado un espacio personal de unos minutos para mi de 5 a 10 minutos, este espacio, a diferencia de la meditación, puede ser prácticamente en cualquier lugar y en cualquier condición. En mi caso lo hago en las mañanas, después de despertarme, después de ir al baño y antes de ver cualquier pantalla u obtener información del exterior que me distraiga.

Lo hago hablándole de tu a Dios, a la fuerza que mueve el mundo. En una especie de orden de ideas que verás van de la mano una después de otra.

1- Agradecer.
Te agradezco por lo que soy.
Por despertar este día.
Por mirar la luz de un nuevo día al abrir los ojos.
Por mis sentidos.
Te agradezco por la vista que me permite ver este día, mi cuerpo y lo que me rodea.
Por el olfato que me permite percibir el aroma de hogar.
Por el gusto que me permite sentir el amargo de la boca.
Por el oído que me permite escuchar el sonido de la ciudad. 
Por el tacto que me permite sentir mi cuerpo, el frío de la mañana y este lugar en el que estoy.
Te agradezco por el lugar en el que me encuentro.
Por tener un lugar en el que pude dormir, un lugar en el que puedo vivir y comida en la mesa que me permite seguir vivo.
Por las personas y seres vivos qué hay a mi alrededor, que forman parte de mi vida.
Te agradezco por el cariño que recibo de las personas y seres que me quieren y a las que quiero.
Por el amor que me hace vibrar y seguir adelante.
Te agradezco por el lugar en el que vivo, por mi comunidad, mi ciudad y mi país, porque aquí me tienen y me tienen bien.

2- Recibir.
Recibo tu voluntad. (Recuerda que le hablamos a esa fuerza superior y también a la interior, recuérdalo, te cambiará la manera en que vez la oración).
Haz querido que tenga este momento contigo.
Estoy aquí consciente. En este lugar y tiempo.
Estoy vivo.

3- Desear (Pedir).
Desde este punto de mi vida, desde este lugar y tiempo te pido: (lo haces a la fuerza superior y a ti mismo, recuérdalo).
Salud para continuar.
Claridad en mi mente.
Claridad en mis sentidos.
Recursos para seguir adelante.
Medios para cumplir mis deseos.
Salud, tranquilidad y claridad para las personas que quiero.
Salud, tranquilidad y claridad para las personas con las que me rodeo.
Salud y protección para los seres vivos que quiero (mascotas).
Tranquilidad en el mundo y paz en la vida de todos.
Amor, alegría, música y risas para disfrutar de la vida que TÚ dispones para mi. 


Esta es mi rutina de oración de cada mañana, si estoy en lugar y condiciones para hacerlo trato de hacerlo así: con los ojos cerrados, descalzo tocando la superficie del piso, con las manos juntas procurando que las llamas de los dedos se toquen entre si, esto forma un círcuito en mi cuerpo y me conecta (simbólicamente) con mi Madre Tierra. Al terminar el recorrido de la oración hago una reverencia hacia el frente mostrando humildad hacia la fuerza superior y hacia mi mismo. Abro los ojos y me dispongo a conquistar al mundo. 
 

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